domingo, 23 de enero de 2011

Necesito una moto urgentemente

Afuera de donde laboro (jajaja que bonito se lee eso. Bueno no), hay un local donde venden hamburguesas, tortas, postres, etc, a donde vamos desde la semana pasada mis compañeros y yo generalmente en el break de una hora que nos dan. Yo voy porque pues SOLO no tengo con que matar una hora mi tiempo.
La primera vez que fuimos, nos atendió una señora que es la pura banda, es de esas señoras que mientras nos preparaba la comida y mientras la comíamos, nos platico toda su vida, de como enviudo, de como hizo sus maletas y con sus tres hijas y $500 pesos en la bolsa dejó Michoacán y se vino al estado de México, de como abrió su local, de como se casaron ya dos de sus hijas y de como la seducen y rechaza las propuestas de matrimonio de los hombres de otros locales jaja.

La segunda vez que fuimos, nos atendió esa misma señora y su hija mayor. Esa vez nos interrogo arduamente y nos pregunto a cada uno sobre nuestras vidas. Y estuvo chingueme y chingueme con que me iba a presentar a su hija la menor, porque le gustan los güeros. Me reí, y le dijé "¡Claro!" pensando que lo dijo por tres razones una, su hija era algo parecida a la de esta foto, dos, porque estoy bien pinche guapo ó tres, porque estoy bien pinche guapo.

La tercera vez que fuimos, sorpresa, estaba la señora y la más chica de sus hijas. Y definitivamente no estaba como la de la foto. Al contrario, estaba bastante bonita, bien rockerota. Yo me hice como que pendejo hablando por telefono y tardé en entrar. Cuando lo hice, ella iba de salida. Se fue con un tipo feo, de bigote tipo choche, de cabello largo y con el IQ seguramente equivalente a su edad, se subieron a su moto, el tipo volteo a verme, me guiño el ojo y acelero a la velocidad de la luz. Yo me senté en la banqueta a llorar unos minutos.

El tipo lucia exactamente así, EXACTAMENTE.

Sniff... me urgé una moto.

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