Hoy fui al
Sam´s, tenía que comprar un paquete de chocolates
kinder, una caja de chocolate
abuelita y un par de medicinas. Todo aparentemente iba bien, hasta que en la entrada me percate de dos
peculiaridades, casi insignificantes: uno; no traía
membresía y dos; era quincena.
En un descuido del que te revisa la
membresía para poder entrar, bueno en realidad atrás de una inocente anciana, logré meterme. Ya adentro me puse a
fresear, inclusive me puse a jugar en el
Guitar Hero 5 que esta de muestra, lo único molesto era la fila como de nueve niños que estaba atrás de mi esperando una oportunidad ó un descuido mío para poder jugar ellos también, cosa que no ocurrió, hasta para
chingarlos más, a la mitad de alguna de las muchas canciones que toqué
fingia que me llamaban al celular mientras seguía con la guitarra en la mano y en pausa viendo como los niños deseaban que de la nada llegara
Jason y me partiera en dos con su machete. Después de un rato me aburrí y me
fuí a buscar lo que se me había encomendado.
Cuando tomé los
kinder y el chocolate
abuelita me fui a la zona de cajas, ahí espere que un alma piadosa me ayudará a pagar. Nadie se me acerco. Entonces tuve que acercarme yo a varias personas a pedirles ayuda. No miento, como a quince les pedí el favor y cada uno me di excusas tan
pendejas que iban desde un
"me van a regañar" hasta
"mi religión me lo prohibe".
Total que una señora me vio y supongo que le di lastima y accedió a ayudarme. Después de la primera parte de mi odisea, venía la parte en la que le tenía que pedir a alguien que me comprara dos
medicamentos. Y debo confesar que esta fue la parte más difícil porque si me mandaron a la chingada con los chocolates esto fue totalmente peor, nadie me
quizo ayudar, nadie. Me ignoraban ó se iban pensando que les quería vender un chocolate,
sniff...
No sé, yo creo que pensaron que quería algún medicamento fuerte ó drogas, no sé. Hasta que la cajera de la farmacia se apiado de mi al ver que uno de los dos
medicamentos era para los cólicos y me cobro usando la
membresía del último que compro algo.
En la factura decía que el nombre del último que pago era
Aniceto y que vive como a cinco minutos de mi casa. Le mandaré hacer una lona en
agradecimiento.
Pero pinche gente ojete, me cae.