viernes, 6 de noviembre de 2009

De apuestas estupidas, el Trikis y el Pumas vs. América.

Pues como los pumas le ganaron a los guajolotes, los valientes (y digo valientes, porque hubo mucho puto que le dio frío apostar) que se atrevieron a apostar conmigo, tuvieron que pagar (aaaaaawwww);

Y la odisea (para el Trikis, obviamente) empezó con el letrero de uso obligatorio por atrás y por adelante;





Primero le toco el coche de Abraham



El de Daniel le costo un poco más de trabajo.





Y llegaba y llegaba más gente y le formaban los coches, él había conseguido el sueño de cualquier limpiaparabrisas, ¿el problema? el problema era que trabajo gratis.



-N´ombre, yo trabajo por amor ¿no lees?-








Con éste último coche término su corto entrenamiento. La prueba que venía era la de los grandes; en los semaforos.




Lavo parabrisas de directivos de la universidad.



Pero ¿creyeron que el Trikis aprendio de la noche a la mañana y con un par de coches que le formaron frente a la universidad? Porsupuesto que no. A él lo instruyo su Sen-Sei, el vago que estaba haciendo malabares con fuego en el mismo semaforo.

Hasta los policias se aprovechaban de él. Triste.




Limpio de todo.






Y por fin término su apuesta, con el vocho del vendedor de pastes. Después, se marcho desapareciendo en el horizonte de la carretera.


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